Petricor

Olor a hojarascas, a tiempo marchito…

A lluvia primera en suelos que transito.

Olor a ti, a tus sentidos.

Olor a cercanías,

Olor a cerillas, a beso, a humo en los ojos.

Olor a vida, a intento, a caminos de abrojos.

Olor a hojarascas a suelos teñidos

A besos intensos sabor a sonrojos.

Olor a lluvia,

Es casi un olor a ti.

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Sabanas Mojadas

Sufriendo en silencio

Voy solo en la vida

Que nada me ofusque

Ya  nada me asombra.

Y no tengo abrigo

con frio en las noches

Mi vida atrapada

Es todo un derroche.

Por eso no muero

Por eso valoro

Razón de mi vida

Amor que yo adoro.

Y ya no regreso

Borracho de angustias

Y busco tus besos

Y también tu astucia.

 

Y estas encendida

Y quieres caricias

Y vamos al lecho

Me enciendo contigo.

 

Mas sigo despierto

Y tú estás conmigo

Sabanas mojadas

 

Y ahora suspiro

Que estas en mi mente

Con versos te pienso:

estas tan ardiente.

 

Y Suelo pensarte

Que tú, eres mi abrigo

que soy un cautivo

soolo quiero amarte.

 

Y el tiempo pasa

Y En mis pensamientos

quiero que me entregues

tu amor tan intenso.

 

Y ya no regreso

Borracho de angustias

Y busco tus besos

Y también tu astucia.

 

Y estas encendida

Y, y quieres caricias

Y vamos al lecho

Me enciendo contigo.

 

Y sigo despierto

Y tú estás conmigo

Sabanas mojadas…

C Banks Abr 2017

Insomnio de silabas

Amor detenido

en la proximidad del tiempo,

en la brevedad de tu mirar,

relampaguea la ternura

del silencio…

Se escuchan

los pasos de tu risa

y una bocanada

de inocencia

me trae el vaiven de la luna

del cielo de tus ojos…

y yo,

y mis sorbos de cafe

en el insomnio…

idolatrando silabas.

Carlos Banks

sep 2015

Huracanado olor

 

 

 

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Transito uniforme

de miradas y silencios.

El horizonte se desdobla en los pliegues

de tus muslos

y una tranquilidad domina al silencio.

La vida decide tempestades

y una vorágine de recuerdos nubla

al firmamento de tu centro

y caen dos gotas, breves furtivas,

describiendo placeres inauditos

lluvias intensas

huracanados olores de tu sexo.

Un saxofon suena a lo lejos

y tu ojo izquierdo

parece un cementerio.

Renace la vida en

el labio reseco que

convida a la lengua

al encuentro de vocablos,

verbos encendidos,

y un

porvenir de misterios.

C Banks

14 de Septiembre de 2016 a las 01:57

Te quiero porque tienes

Te quiero porque tienes
las partes de la mujer en el lugar preciso
y estás completa.
No te falta ni un pétalo,
ni un olor, ni una sombra.

Colocada en tu alma,
dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo,
leche de luna en las oscuras hojas.
Quizás me ves,
tal vez, acaso un día,
en una lámpara apagada,
en un rincón del cuarto donde duermes,
soy la mancha, un punto en la pared,
alguna raya que tus ojos, sin ti,
se quedan viendo.

Quizás me reconoces
como una hora antigua
cuando a solas preguntas, te interrogas
con el cuerpo cerrado y sin respuesta.

Soy una cicatriz que ya no existe,
un beso ya lavado por el tiempo,
un amor y otro amor que ya enterraste.
Pero estás en mis manos y me tienes
y en tus manos estoy, brasa, ceniza,
para secar tus lágrimas que lloro.

¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras
me dirás que te amo? Esto es urgente
porque la eternidad se nos acaba.
Recoge mi cabeza. Guarda el brazo
con que amé tu cintura. No me dejes
en medio de tu sangre en esa toalla.

Jaime Sabines

No escribas poesia

Id al Tibet
monta en camello.
lee la Biblia
tiñe tus zapatos de azul.
déjate la barba.
da la vuelta al mundo en una canoa de papel
suscribete al Saturday Evening Post
Mastica sólo por el lado izquierdo de la boca
cásate con una mujer que tenga una sola pierna y aféitate con navaja
y graba tu nombre en el brazo de ella

lávate los dientes con gasolina
duerme todo el día y trepa a los árboles por la noche.
se un monje y bebe perdigones y cerveza.
mantén la cabeza bajo el agua y toca el violín
baila la danza del vientre delante de velas rosas
mata a tu perro
preséntate al Alcalde
vive en un barril
pártete la cabeza con un hacha
planta tulipanes bajo la lluvia.

Pero no escribas poesía.

Charles Bukowski.

Oyes la luz?

 

Apacible tu voz que aún recuerdo,

cuando escucho la luz

que entra desde el este,

y se disipa el miedo y la tormenta.

Y todo se llena de ti…

atomos en forma de tu luz,

de tu presencia,

atomos

en forma de tus recuerdos,

cuando caminabas descalza

en mi alma

dejando rastros hacia tu sitio…

y me eras trigo, rosa perfumada

Y yo creyendote eterna

y tu

languidecida

y triste

Y yo, que no, que nunca te irias

de este universo

y tu

flotando, danzando en la luz

infinita de este verso.

 

A mama nieves. (C) 2017

C Banks

 

 

 

POSPENÉLOPE

En la acuarela de la tarde

desbandados colores

esparcen formas

un lenguaje antiguo

transfigura mi recuerdo

y estás

aunque no eres la misma

de hace mil años

parada en la ventana de mi ser

estás parecidamente a ti misma

aunque no igual

tú misma sentada en el parque

tejiendo y destejiendo

esperándome con el pincel

de tu sonrisa en puntas

bailarina.

ReneRodriguezSoriano.

El nombre olvidado

SADE

AHORA QUE HAN PASADO CASI DIEZ AÑOS me vuelven al recuerdo los días con ella en aquel amplio ventanal frente al Caribe. La soledad es un territorio vasto y pleno de matices que sólo podemos ver los que aprendemos a descifrar los códigos y símbolos que adornan las paredes de las tardes sin fondo; cierta música, determinados colores, algún sabor, olor y una piel transmiten sensaciones que convierten cualquier pequeño espacio en un mundo que puede tardar toda una vida en recorrerse, y del que a veces no se quisiera retornar. La música, por ejemplo, tiene la particularidad de empujar a uno por senderos tan queridos…

This is no ordinary love
No ordinary love
Keep tryin’ for you
Keep cryin’ for you
Keep buyin’ for you
Keep flyin’, I’m fallin’
And I’m fallin’…

…y el color preciso del mar en aquellos atardeceres, cuando ya la ciudad comenzaba a recobrar la calma de la cotidiana héjira de empleados y viandantes, y que la gran avenida comenzaba a maquillarse con la misma melosa vanidad con que ella me esperaba tan pronto intuía mis pasos al dejar el ascensor. Conocía perfectamente todos los sonidos que me acompañaban: mis pasos, mis llaves y hasta el momento en que me detenía en el buzón a recoger los diarios, la correspondencia; hasta el ínfimo instante en que miraba hacia ningún lado, cotejando al descuido el manojo de llaves para escoger aquella con los bordes gastados que daba paso a nuestro efusivo encuentro.

Mi vida nunca ha estado marcada por momentos específicos. Ni siquiera por estados de ánimo. Siempre he sido el mismo, el mismo solitario que entre libros, música, placas y películas ha vivido en todos los lugares y todos los momentos con la misma intensidad y el mismo ritmo. Por más grande y agitada que haya sido la ciudad donde me ha tocado vivir o permanecer por algún tiempo, he logrado sobrevivir sin tener que acelerar ni un ápice mi marcha. Sólo tengo que apretar el obturador y el mundo comienza a girar alrededor de mi órbita. En ese mundo, mi mundo, finalizando el 91, me encontré con Ramón en una sesión fotográfica a un grupo de muchachas que participarían ese año en el Concurso Nacional de Belleza. A través de Ramón, precisamente en esos días, llegó ella a mi vida.

¿Qué sentido tiene esta tarde junto al mar, frente a las más hermosas mujeres del mundo posando para mí, tratando cada una de opacar con un gesto, un guiño o una sonrisa toda la cosmética del mundo? Aún suena en aquella terraza la canción y de verdad siento que, de entonces acá, he perdido una parte vital de mí.

And I’m fallin’…

Primero fue París. A través de una agencia local de la UNESCO gané el concurso para producir las fotografías de un libro sobre la niñez abandonada en el mundo. Desde la capital francesa viajé por todo el orbe y me puse en contacto con las diferentes culturas y rostros que conformaban el universo. Durante casi diez años me he mantenido con un pie en el estribo de un avión. No regresé jamás a Santo Domingo; lo más cerca que he estado en todo este tiempo es esta tarde aquí en Cayo Hueso, escapándome por momentos de los caprichos y vanidades de estas chicas para perderme en el paisaje que me recuerda tanto el norte de la isla, sobre todo Sánchez, Puerto Plata y Samaná.

Ahora, hace un rato, posaba para mí la representante de Nigeria; alta, elegante y con una seductora forma de mirar y caminar. Arie, así es como se llama la mujer que ha concitado la atención de todos en este paraíso tropical, al sur de Florida. Frente a ella, volví a recordar aquellos años, las puestas de sol frente al mar Caribe; cómo ese inmenso disco anaranjado se bañaba y se mecía en el vaivén de las olas, Alana en mis piernas, melosa, rendida ante el arrullo de mis dedos, al mismo vaivén de las olas que mecían al sol, se perdían en la calma chicha de su piel.

Una de esas tardes, no recuerdo precisamente cuándo, fue que descubrimos la canción. Esa canción que nos remitía quizás a nuestros ancestros marinos; quién sabe de dónde habíamos venido, qué misterios ocultos nos habían empujado hasta esa orilla del mundo; un mundo que, a coletazos, trataba de erguirse y a cada vuelta de agujas en la esfera tenía que empezar de nuevo. Volvía a caer.

Si por lo menos, si desde el fondo de las milagrosas aguas, emergiera una luz, una promesa de vida como la que esa tarde descubrimos ella y yo viéndola salir como sirena, desde el fondo del mar, nada ordinaria, innombrable. Sade, vestida de novia, salida de las aguas cantaba la canción y se mostraba ante nuestros ojos como la mágica visión, el conjunto vista-oído, volumen, espacio-tiempo, instante…

When you came my way
You brightened every day
With your sweet smile…

Desde entonces, claro está, había otro motivo para sentarnos frente al televisor y esperar que apareciera la visión; tal vez ese otro mundo que soñábamos o que nos transportaba a un lejano ayer. Alana no tenía ojos nada más que para mí, no tenía tiempo para nadie más. Si pudiera cambiar todas las fotos de mi dossier por las que le hice frente a la ventana de aquellos atardeceres, seguro que lo haría. Nunca me he desprendido de ellas, tampoco dejo que mucha gente las vea, las toque. Son mi mayor tesoro, mi talismán para navegar la soledad hacia puerto seguro cada tarde en cualquier orilla del mundo. No importa, es lo único que me mantiene unido a ella que no pudo acompañarme en aquel apurado viaje a París.

Había que completar ciertos trámites y de ello dejé encargados a mi hermana y a su esposo; ellos me lo contaron todo. Tuvieron que grabarle en un casete la canción para que frente a ella, la Sade, cantando y emergiendo del centro del mundo de las aguas, apurara su ínfima ración de cada día. Terminaron llamándola Sade, más que por su porte y la reverencia con la que caminaba y se giraba a mirarlos y a no verlos (quizás porque me buscaba a mí, que regresara cada tarde), por la atención y reverencia con la que se entregaba a esa canción. No la entendieron nunca, nunca pudieron descifrar los misterios ocultos que animaban a su triste alma a refugiarse en el extraño símbolo en que se convirtió aquella canción, clave secreta para viajar conmigo a ese mundo tan particular y tan secretamente nuestro.

Una tarde. Era agosto, asegura mi cuñado, con quien hablaba cada día y a quien le urgía en el papeleo para que pudiéramos estar juntos nuevamente, Alana saltó por la ventana en el preciso instante en que Sade surgía de las aguas. Desde entonces, cada vez que estoy frente al mar, espero que del mismo centro de las aguas, tal vez escoltada por medusas y delfines, emerja, melosa, seductora y dueña de sí misma, Alana, la hermosa gata que con sus uñas afiladas iluminó las tardes más felices de mi vida, y venga a llenar de nuevo mi ancha y honda soledad. © El nombre olvidado (Callejón, 2015)

Hacerte venir

Si yo pudiera llevarte a ocultas donde voy
y regalarte toda la lluvia de un día gris,
enamorarte a media voz
cuando ni el viento me pueda oír,
si yo pudiera de donde estoy…
hacerte venir.

Si yo pudiera hallar lugar y amarte aquí,
desvistiendo las tantas horas de quietud,
guardar lo inmenso de ese olor
a fin de enero ya por vivir,
si yo pudiera de donde estoy…
hacerte venir.

Si yo pudiera ganar la prisa y ver el mar,
delineando la irrealidad de tu existir,
juntar suspiro y soledad
cuando el olvido debe partir.

Si yo pudiera de donde estoy,
ay amor, hacerte venir
para encender la ciudad y el sol
con ademanes de tempestad,
si yo pudiera de donde estoy
ganar la prisa y volver al mar.
Sigue leyendo “Hacerte venir”

Abuela

EL sorbo de cafe,

me trae

un sabor a memoria

y a nostalgias.

La voz fuerte

de la abuela Aurora

retorna a mi mente,

sus pasos lentos, sus ojos tiernos

mientras lo absorbo,

la vida me trae ese sabor rico

a esperanza,

a ganas de volver a verla.

CBanks 2013

TIBIA CUAL HOSTIA

 

Entonces

me dices que

te espere frente a la iglesia

que vaya, aunque la lluvia

lo detenga todo

 

Que vaya

que me esperas.

Y yo sorteando

caminos anegados

con esta lluvia

a destiempo.

 

Y se refleja

la luna

entre tanto

llanto del cielo

y me abruma

el frio

y te imagino

tibia como

una hostia

y en paz dentro del auto

esperando

mis labios calientes

como una oración …

Con esos muslos que

son dos torres

hacia el cielo,

pero tientan al infierno

y me doy prisa

con ese recuerdo,

Y llego al sitio

para

bebernos un café

sobre la risa inocente

del reencuentro

y sacas

un cigarrillo electrónico

y te crees La Monroe

Y yo

empapado de ti

y

de tanta lluvia

y tú,

empapada de mi

y de tanto amarte,

en el asiento de atrás

de tu BM.

Pero no tengo olas

Ahora soy océano.

Me diluyo en lagrimas,

Cuando mis ojos

se convierten en fuentes…

Soy mar,

Agua salada encerrada en el cuerpo

Pero no tengo olas,

Solo estas dos orbitas llenas de mar.

Tranquilas como un lago diminuto.

No sopla el viento.

Lleno mis bosillos de piedras y poemas,

de hojas de cuadernos,

paginas de versos, de luz y de pan.

En el camino hacia el horizonte

Ya no soy mar, ni océano

Cuerpo inerte que vaga en el mar

Ahora sopla viento y no lo siento

Hay paz, silencio, cielo.

La mar se llena de hojas,

de libros, de tinta, recuerdos.

Mi cuerpo

ahogado en el agua

del mar.

Si no lees, no sabes escribir, y si no sabes escribir, no sabes pensar

Es así de contundente. Si no lees es difícil que puedas pensar bien.

Hoy todos escriben, todos quieren expresar sus sentimientos y opiniones, pero, ¿quién lee? En cierta forma la lectura es una actividad superior a la escritura; sólo podemos escribir con el lenguaje que hemos adquirido leyendo.

Sigue leyendo “Si no lees, no sabes escribir, y si no sabes escribir, no sabes pensar”

Soneto 45

Soneto 45

No estés lejos de mí un sólo día, porque cómo,
porque, no sé decírtelo, es largo el día,
y te estaré esperando como en las estaciones
cuando en alguna parte se durmieron los trenes.
No te vayas por una hora porque entonces
en esa hora se juntan las gotas del desvelo
y tal vez todo el humo que anda buscando casa
venga a matar aún mi corazón perdido.Ay que no se quebrante tu silueta en la arena,
ay que no vuelen tus párpados en la ausencia:
no te vayas por un minuto, bienamada,

porque en ese minuto te habrás ido tan lejos
que yo cruzaré toda la tierra preguntando
si volverás o si me dejarás muriendo.

P NERUDA

Caos de tropos

Qué despertó mi inspiración? ¿Fue necesario todo un sistema de raíces de influencia, sí, que me impulsaran a tirarme de cabeza a la máquina de escribir y a salir chorreando de hipérboles, metáforas y símiles sobre fuego, imprentas y papiros?

Me dejarás muriendo?

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Neruda me dijo que que yo cruzaré toda la tierra preguntando
si volverás o si me dejarás muriendo.
Detendrás el tiempo en tu partida para que mi abrazo te encuentre?
Que a las horas que se juntan las gotas del desvelo, sera imposible hallarte y serás misterio.
La desidia matará mi corazón perdido
Y ya no seras lluvia
Ni almohada ni abrigo…
Pasan los trenes rotos, algunos ya vacíos y no te encuentro en ellos, razón de mil hastíos.
Mis ojos leen sonetos
Alimento que respiro, buscando en esas letras tu corazón perdido.
En el 45 encuentro mi motivo,
Y en letras de Neruda repito lo que vivo,
yo cruzaré toda la tierra preguntando
si volverás o si me dejarás muriendo…muriendo en este frío.

Me basta su presencia

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Me basta que me oigas y que mis ojos crean, que te escuche en la lluvia, ternura en la tormenta, que vengas cada abril, incluso cuando quieras.
Me basta imaginarte
Razón antitristeza…
Que me traigas gaviotas y volemos sin pereza, hacia la mar en calma, su orilla, su belleza y bailemos con los peces aquella danza eterna y vayamos de la mano, fugaces en la arena.
Una arena tibia acariciando huellas y acaso algún Serrat hablando de quimeras.
Que vengas si
Y un día te quedes
Y escuches mi voz en forma de poemas
Y sepas que estas letras son cantos a tu alma y no quieras regresar al llanto ni a la niebla.
Que ahora soy el pan de tu voz ida a destiempo y eres, todavía, mi trigo, mi alimento.
Me basta tu presencia, tu voz que la reguardo, tus manos, tus pupilas. Me basta esa presencia, el aura que me habitas. La voz que me regresas.
Que dejaste en mi el día de la prueba, del llanto mas febril y de la ausencia eterna..

Ya ves, espero por ti. En este abril que enferma. Me basta tu presencia
Quizás ya no debiera.
Carlos Banks.

Cierro tus ojos color de miel.

 

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Madre querida:
En la presencia horizontal que ahora ocupas, en tu callada presencia que me abruma. En la infinita verdad de no estar nunca, en el transito voraz que te acurruca. En el tiempo sutil que te diluye, en la idea de adiós que ahora me fluye, en la miseria ordinaria de la vida, en los instantes tristes que derriban, en la mudez fría de tus labios, en el cansancio absoluto de tus manos, en el dolor callado y explosivo, busca mi corazón a tus latidos. Solo oigo silencio. Mas, en la certeza de mi pensamiento, eres partida que presiento. Agarro tus manos frias, tus lamentos, en la agonía total de este momento.
En la lluvia fría que se derrama, en la paz absoluta y en la rabia. En la carencia de luz en este instante, en tu presencia absoluta en todas partes. En la locura de mis ideas mas insanas, en la tibieza de mis dedos en tus canas, en la miel de tus ojos, que no brillan, en la frialdad de tus labios que mancillan. En la respiración frenética y de prisa, en el latir cansado que me friza, en el asombro agudo que detiene, en la sangre fría que ahora tienes. En el instante infinito que es ahora, en el mar de mis ojos que te lloran. En la paz de tu alma en despedida, en tu amor, tu ternura y en tu risa… Eres todo madre, madre mía.
Y solo oigo silencio.
Cuando mis manos recorrieron la muerte de tu vida y debí prepararte tu partida,
Coloqué en su lugar tu cuerpo inerte y mis ojos se llenaron de luz sin poder verte.
Carlos Banks

Yo solo quiero: Vida

Ahora cumplo vida
Porque los años pasan y la vida me excita.
Vida.
Lleno de toda el ansia e intensa perspectiva.
Una mirada humilde y ojos sin diatribas.
Y una emoción enorme por alcanzar la cima.
Vida.
Avanzo con donaire, defiendo la alegría, propongo cortos versos, razón del alma mía…
Ahora cumplo vida.
Me asemejo al árbol de vida ya infinita, al pez de la mar quieta, la estrella que titila.
Dejo atrás los años, escueta la sonrisa
Viviendo este presente que ahora me precisa.
Vida y vida
Átomos celebrando, moviéndose de prisa, escaso pelo blanco que inerte pide vida.

Ahora en la ventana  percibo fiel la brisa, un poco mas sutil, quizás ahora sin prisa.

En mis ideas: mis hijos, mi familia.
Un libro, mas café, versos que resucitan.
Amigos de la infancia, memorias que transitan.
En este cumpleaños, yo solo quiero vida.
Vida para mi mismo, vida con alegría
Un poco mas intensa, instantes que derivan, en Vida y esperanza, yo solo quiero vida.
En este cumpleaños, yo solo quiero vida.

Abril 11.2 mil.17.
Carlos Banks

Abril, abril sin ti.

Abril
Abril de ti y de tenerte
Cuando bailabas conmigo y tu cantabas siempre. Abril de ti y de mi y de tenerte.
Abril,
Abril de ti ya sin rimas ni presencia
Cuando volaste un dia hacia la nada inerte y todo se lleno de ti, de vacio de no verte.
Abril ,
Abril de ti, de tus rosas blancas, de tu encanto y tu donaire.
Abril de madre
Abril de ausencias, de lágrimas y tus huellas en mi aire.
El sol vive
Despierta los días sin cansarse.
Incluso en este abril de dos décadas sin verte.
Es un abril intenso como hacha que arremete. Que quiere que lo olvide todo, que viva con tu muerte.
Mama Nieves

Savia

El universo se nos queda en un abrazo.
Un absurdo día a dia.
Átomos de ti que permanecen en el alma mía. Y surge esa tibieza de pieles y te conviertes en alimento. Ya no es absurdo el día, porque llegas con tus ojos trazando luz y trigo. Transitas a mi lado y supongo el mar callado, olas inamovibles que persigo. Quietud. Ingenuas nubes perdidas en el firmamento. Un cielo clamando amaneceres, quizás un tono pastel irrepetible. Y tu, en mi. Eres la savia del árbol de mi vida, savia, bondad, savia y vida.
Día rutinario convertido en maravilla, solo porque estas tu amor, y tus labios y tu risa. Y cuando tocas mi presencia en un abrazo, todo se borra, todo se multiplica… Y nos quedamos solos en el universo, solos tu y yo. Y tu amor inmenso.
Carlos Banks.

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