Hay una lampara apagada
y un escritorio
con letras encendidas.
Una laptop reclamando atención.

La noche duerme entre las nubes oscuras
después de la lluvia.

No hay tintineo de estrellas
ni vuelos de aves ni brisas.

No hay razones para olvidar
Es la permanencia
entre mis latidos.

Mis ojos no saben que hora es
acaso es el tiempo
de horas al revés?

No hay ruido enloquecedor de autos
ni causas obligadas
o algo asi.

No ha llegado el otoño
con su caída de hojarascas

Duermen las luciérnagas?

Escasean los verbos en los arboles
pero se llenan los bolsillos
de ilusiones
y ganas renovadas.

Se conmueve aquella imagen
de mujer en la pintura.
mientras algunos ladridos
llegan hasta el infinito.

Mis dedos preguntan por la arena,
cerca de los mares
inquietos
esperan las naves.

No puedo dividirme
entre la noche y el dia,
estoy cansado de esperar
el canto de los cardinales.

Me voy caminando
en la lluvia repentina,
descalzo,
sobre los caminos
de mis letras
vacío de verdades
y
lleno de preguntas
repetidas.

Aquel reflejo de estrella
me silba un piropo.
Mientras lo ignoro
me fumo un cigarro
y todavia
esta caliente la arena
con la luz del dia.

Carlos Banks
Leesburg, Atlanta, GA

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Creador de mundos imperecederos

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