Anoche traté
de esconderme del mundo
en tus ojos.

Quise hacerme
una transfusión
desde la savia
en tus pupilas.

Evitar el salto
al precipicio
pendiendo del hilo
de tu mirar
que me salva.

EL silencio
enloquecía
la noche
y no descubría formulas
para respirar.

No había espacios
ni bienvenidas
de sueños,
solo
aquella pesadilla
de salidas cerradas
y olas que se van.

Y yo
tratando de esconderme
en tus pupilas…
tratando
de llegar
al cielo
de tus ojos míos.

Y el amanecer
girando entre nosotros
mientras
me refugiaba
contra el
torbellino,
buscando
la paz
que me provocas.

Las calles
están mojadas
no por la lluvia
sino por
el llanto de las aves
en mis ojos.

Y
quedaba el eco
de mi voz
en la garganta
del amanecer,
tratando de
pronunciar tu nombre…

Y cierro mis ojos
para entrar a los tuyos.

Y quedarme allí,
musitando tu nombre
y dormirme
en ellos
para siempre.

Carlos Banks

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Creador de mundos imperecederos

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