Hay un valle en el mapa de tu cuerpo.

Es madrugada
El cielo
derrumba de frío
al inicio
de la primavera.

No se si
renaceré mañana.
Es
un día
de abril.

Mis manos
transitan
tu credo,
el mapa
de tu cuerpo.

Al instante
encuentro
tus cordilleras
y un valle
de ternuras.

Arrecia el viento
en los tejados,
los gatos
duermen
mientras
las salamandras
madrugan
y
se alimentan en
los bordes
de los techos.

Suspiras.

Mis sentidos
se alimentan de ti
y siento
la esperanza
de nuevo
en mi vida.

Suspiro.

En la curva sensual
de tu alevosía,
confluyen mi rabia
mis ansias
y fantasías.

El instante
se llena
del intenso color
de tus ojos negros…

y mis labios
completan el sabor
irrepetible
de tu fuego.

La vida calla,
aun duermen
las aves
en el preámbulo
del alba.

Tus ojos callan
y se duermen
tus pupilas
en mi calma.

Sssh!

Quizás
algunas flores
lloren sus rocíos,
al despertar
temblando,
escalofríos.

Alguien toma
un sorbo de café
a las 5 a eme
y yo
me bebo el aroma
infinito
de tu aliento.

Carlos Banks

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Caracolea el cielo y danzan las hojas

Mis ojos despiertan
a ver el movimientos
de las hojas.

Tengo flores
anaranjadas
y rosadas
a la entrada
de la puerta.

Las breves
hojas verdes
danzan en
lento compás
del tiempo.

El cielo esta gris
como mis propios ojos.

Hay augurios
de lluvia
o
llanto de nubes
o
aguas en descenso
de
los cielos.

Hay
esta sequía
en la Isla.
Un semestre
con la aridez
de la ausencia
liquida.

Hay una luz que se esfuma.

Truena el día
sobre el cielo
escamotado.

Un sorbo caliente
de café
me despabila.

Ahora
danzan mis ojos
como caracolean
las hojas
intentando
la danza
de la lluvia.

La esperan
como se ansia
el amor de octubre
o como se espera
la primavera
cada marzo,
en cada beso.

Y así
trascurre
el instante
en este
despertar
a la vida
un martes,
con sorbos de café
intentos de lluvias
y con hojas
que danzan
entre flores
estresantes…

Carlos Banks
@ernegrolo

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