Hay un valle en el mapa de tu cuerpo.

Es madrugada
El cielo
derrumba de frío
al inicio
de la primavera.

No se si
renaceré mañana.
Es
un día
de abril.

Mis manos
transitan
tu credo,
el mapa
de tu cuerpo.

Al instante
encuentro
tus cordilleras
y un valle
de ternuras.

Arrecia el viento
en los tejados,
los gatos
duermen
mientras
las salamandras
madrugan
y
se alimentan en
los bordes
de los techos.

Suspiras.

Mis sentidos
se alimentan de ti
y siento
la esperanza
de nuevo
en mi vida.

Suspiro.

En la curva sensual
de tu alevosía,
confluyen mi rabia
mis ansias
y fantasías.

El instante
se llena
del intenso color
de tus ojos negros…

y mis labios
completan el sabor
irrepetible
de tu fuego.

La vida calla,
aun duermen
las aves
en el preámbulo
del alba.

Tus ojos callan
y se duermen
tus pupilas
en mi calma.

Sssh!

Quizás
algunas flores
lloren sus rocíos,
al despertar
temblando,
escalofríos.

Alguien toma
un sorbo de café
a las 5 a eme
y yo
me bebo el aroma
infinito
de tu aliento.

Carlos Banks

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Mar cantando boleros con olas suaves sin peces.

Sueña, sueña
alma mía
sin decir nada.

y dímelo todo
en el alba ya
embriagada.

Forma versos
con mis
letras
trasnochadas.

sin dejar
que el sol
borre
mis pisadas.

Hay
una luna negra
caminando por el cielo
con sonidos milenarios
de pasos insistentes.

Hay esta fe en mi,
tan persistente.

Y sueño
como si el viento
lo dijese
todo
con mi
aliento.

Y ya no hubieran
veleros
ni flores
ni alimentos.

Ahora llega
este viento
lento
con creces.

y el mar
como bolero
con olas suaves
y sin peces.

Hay un tren
que se aleja
y naves
que no
se detienen.

Hay flores
que no respiran
tu aroma
de siempre.

Se cierran las nubes
en el sueño
y
se diluye
en gotas
acerca de ti.

Despiertan
los ojos de la vida
en el tibio rayo
matutino

y caen
infinitas gotas
desde el cielo
de tu sino.

Solo entonces
te abrazo
y te siento
tan tibia,
como trigo
y canela
como
estrella
que encandila.

Hay una sonrisa
en la longitud
de tus labios,
hay rastros
de pesadillas
de gaviotas
y de agravios.

Y asi,
me olvido de trenes
de ruidos
de mares
de olas
sin peces.

Y me olvido
de soles
de naves
de vientos que crecen.

Y sigue el olor
de tu alimento
por mis poros
y mi piel
– algo curtida-
me reclama lo que añoro:

Y despierto lento,
pero vivo
hacia la vida,
no me detengo
si a mi lado
me respiras.

Carlos Banks

Solo este goteo de tu recuerdo.

El mar estaba intranquilo
y unas nubes bailaban al mediodía.
Una brisa fresca, con aroma
de arena y sal marina.

Entonces inicia la lluvia
y llega ese olor a ti.
A canela y fresas.
A trigo y mantequillas.

Hay un afán de rutas
hacia la casa.
Hay goteos de lluvias
que no descansan.

Se mueren al chocar el pavimento.

Estarán despiertos los peces
bajo el mar?
Acaso leerán mis poesias
en esta tarde intermitente?

O prefieren la lluvia
que cae, calmadamente?

La lluvia ya no se afana.

El mar
me devuelve olas
mas tranquilas,
como tus ojos negros
en esta tarde que
tu luz me esquivas.

El sol despierta
para encandilar los mios.

Y en ese rayo de luz
se va el hastío.

Tarde sin caminos
sin playas
sin aves
sin ruidos…

Solo este goteo
de tu recuerdo.

Carlos Banks
Malecón de Santo Domingo oct 2018